HORUS, La Columna

*El alcalde y su mansión de oro
*Exposición Ganadera: desorganización, ilegalidad y un toque de descaro

Sábado 12 de octubre: El día de la Raza, la Fundación de Chihuahua, la visita de Benito Juárez y ahora Chihuahua se encuentra nuevamente en el ojo del huracán, esta vez por la adquisición de una residencia de nada menos que 17 millones de pesos en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Y adivinen quién está en el centro de este embrollo: el recién reelecto alcalde Marco Bonilla, quien ahora debe explicar cómo fue que su sueldo público alcanzó para semejante capricho inmobiliario. ¡Sorpresa!

La legisladora morenista Rosana Díaz Reyes no ha dejado pasar la oportunidad de señalar el descaro. Con una mordaz crítica, Díaz Reyes insistió en que el alcalde debe una explicación clara y detallada sobre la compra, en cuanto a fechas y precios. Porque claro, cuando el discurso político está lleno de promesas de transparencia, uno esperaría que no se escondieran este tipo de transacciones bajo la alfombra. «El que nada debe, nada teme», dijo la legisladora, retando a Bonilla a que rinda cuentas a los chihuahuenses.

En un estado lleno de carencias, los chihuahuenses no son ajenos a las irregularidades. La morenista lo deja claro: “No podemos dejar pasar estos escándalos y dudas que lastiman al pueblo de Chihuahua”. Mientras tanto, Bonilla sigue callado, como si la mansión de 17 millones se hubiera materializado de la nada, mágicamente, sin afectar su imagen ni su credibilidad. ¿Y la gente? Bien, gracias, viendo como quien gobierna se da vida de millonario mientras Chihuahua sigue en lucha con problemas mucho más graves que el precio de una residencia de lujo.


Si creían que ya lo habían visto todo, la tradicional Exposición Ganadera de Chihuahua llega con un nuevo nivel de caos y descaro. Este año, el evento arrancó sin permisos de venta de alcohol, sin autorización de Protección Civil, y sin la más mínima vergüenza por parte de sus organizadoras, Corina López y Daniela Sifuentes. ¡Ah, pero eso sí! Más de mil jinetes participaron en la cabalgata inaugural, porque para show siempre hay tiempo, pero para cumplir la ley, al parecer no.

Y como si esto no fuera suficiente, la exposición se presenta con una cartelera de artistas del llamado género «bélico», que, al parecer, es justo lo que Chihuahua necesita en medio de la violencia que azota a varios estados. Narcocorridos, canciones que denigran a las mujeres, y un ambiente que parece más una oda a los problemas sociales que otra cosa. Todo esto, mientras las garantías para evitar este tipo de contenidos ni siquiera han sido depositadas.

¿Y el permiso para vender alcohol? Bien, gracias. Porque claro, qué importa la ley cuando se trata de llenar el lugar de público, aunque no haya condiciones de seguridad garantizadas. Las familias que acudan, esperemos, podrán disfrutar de un evento libre de incidentes, aunque viendo la desorganización, más vale encomendarse a todos los santos.

Al final del día, tanto el alcalde Bonilla con su mansión misteriosa, como las organizadoras de la exposición ganadera parecen estar jugando al mismo juego: el de la ley del mínimo esfuerzo. Total, ¿quién se va a dar cuenta?

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